Salvar el voto y votar en contra en la Ley de propiedad horizontal. Doctrina jurisprudencial

En el artículo Propietarios que salvan el voto, propietarios ausentes e impugnación de acuerdos de la Junta explicaba, entre otras cosas, la división jurisprudencial existente en las Audiencias Provinciales sobre el significado y la interpretación de la expresión “salvar el voto” del artículo 18.2 de la Ley de propiedad horizontal para que los propietarios disidentes estén legitimados para impugnar acuerdos adoptados en la Junta de propietarios. También comentaba que dicha discrepancia sólo podía  resolverla el Tribunal Supremo en una sentencia que fijara doctrina jurisprudencial, sentencia que dictó la Sala Civil el 10 de mayo de 2013.

La sentencia establece como doctrina jurisprudencial que la expresión “hubieren salvado su voto” del artículo 18.2 de la Ley de propiedad horizontal debe interpretase en el sentido de que no obliga al comunero que hubiera votado en contra del acuerdo, sino únicamente al que se abstiene. La necesidad de salvar el voto sólo tiene sentido en aquellos casos en los que los propietarios asisten a la Junta sin una información o conocimiento suficiente sobre el contenido y alcance de los acuerdos que se van a deliberar y deciden no comprometer su voto, a favor o en contra, sino abstenerse de la votación a la espera de obtenerla y decidir después. A ellos únicamente habrá de exigirles dicho requisito de salvar el voto, pues en otro caso sí que se desconocería su postura ante el acuerdo. Con ello se evita, además, que el silencio o la abstención puedan ser interpretados como asentimiento al posicionamiento de la voluntad mayoritaria.

La sentencia de apelación (la de la Audiencia Provincial que se recurría) negó legitimación para impugnar a los comuneros porque, aunque asistieron a la Junta y votaron en contra de los acuerdos no salvaron el voto. La sentencia se alineó así con la tesis seguida por varias Audiencias, según la cual, para la impugnación de un acuerdo no basta con que el propietario disidente haya votado en contra sino que se requiere un plus, consistente en  salvar su voto. Frente a este criterio, fundado en la existencia de una diferencia conceptual entre votar y salvar el voto, otras Audiencias han  defendiendo que dicha exigencia no puede interpretarse restrictivamente, sino en el sentido de que salvar el voto es lo mismo que votar en contra.

La sentencia del Tribunal Supremo dice que (..) no coincide esta Sala con la doctrina de las Audiencias que consideran que el propietario presente en la junta que vota en contra del acuerdo comunitario no está legitimado para el ejercicio de las acciones de impugnación de los acuerdos si no ha salvado previamente su voto. Salvar el voto y votar en contra no suponen lo mismo. Votar en contra significa que, sin más expresión de voluntad que la del propio voto disidente, el propietario tiene legitimación para impugnar los acuerdos en la forma que previene la Ley de propiedad horizontal.

Lo dicho no es aplicable a las comunidades de propietarios de Catalunya, que se rigen por lo dispuesto en el Codi civil, que no contempla la figura de salvar el voto.

Junio de 2013

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Acerca de Josep Térmens

Abogado especializado en el asesoramiento y la defensa técnica de particulares en alquileres, arrendamientos urbanos, comunidades de vecinos y compraventa de inmuebles. Barcelona.
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