¿Papel o email? Notificaciones en la era digital

Este artículo tiene su origen en un comentario sobre las notificaciones que me hizo un lector del blog, Julián Inza,  en un artículo titulado “Obras de reparación necesarias en su vivienda ( 3)”.

Según el Diccionario de la R.A.E ( on line), notificar es dar, con propósito cierto, noticia de algo. El mundo del Derecho es un mundo de constantes notificaciones y la Ley de Arrendamientos Urbanos no es una excepción. Hay que notificar las prórrogas del contrato, el consentimiento para ceder el arrendamiento o subarrendar, el desistimiento del arrendatario, la subrogación por muerte del arrendatario, la enajenación de la vivienda, todo lo que se estipule en el contrato que hay que notificar, etcétera.

Hasta el presente las notificaciones han sido un mundo de papel, vocablo que deriva de papiro. El método más “moderno” usado hasta ahora ha sido el burofax, una carta de la que correos certifica el contenido. El Diccionario de la R.A.E ( on line) lo define como un servicio de fax en una oficina de correos, de valor fehaciente (esto es lo que lo convierte en el medio más usado),  así como el escrito o documento enviado a través de este servicio. Es un método seguro para notificar, pero molesto y caro: hay que redactarlo, ir a una oficina de correos, guardar cola, enviarlo, pagar, esperar la respuesta y facturarlo al cliente. Un procedimiento menos usado es la notificación notarial, de la que ahorraré comentarios al lector.

Pues Julián Inza me hizo la siguiente sugerencia: estipular en los contratos de arrendamiento que las notificaciones entre las partes se hagan por el más rápido y barato método del e-mail, el mismo que utiliza todo el mundo para comunicarse por internet, niños incluidos.

Me dijo que las partes pueden acordar que las comunicaciones y notificaciones entre ellas podrán o deberán ser realizadas por sistemas de terceros que acrediten el momento de su realización, el contenido de la notificación y la identificación del remitente y del destinatario,  utilizando sus direcciones de correo electrónico. Que se podría tener como válido, al efecto del cómputo de los plazos, la fecha que conste en el sistema utilizado para la remisión de la notificación, independientemente de la fecha a la que hubiere accedido el destinatario, e incluso si no ha llegado a acceder a ella por error en la identificación u otra causa no imputable al remitente. Tanto el arrendador como el arrendatario deberían identificar en el contrato las direcciones de correo electrónico que utilizarían, y ésas y no otras serían las válidas.

En fin, que habrá que ir modernizándose.

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Acerca de Josep Térmens

Abogado especializado en el asesoramiento y la defensa técnica de particulares en alquileres, arrendamientos urbanos, comunidades de vecinos y compraventa de inmuebles. Barcelona.
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